El tebeo favorito de… (es la hora de las tortas!!!)
Posted: Sun Jan 14, 2007 17:41 -0700
http://www.eslahoradelastortas.com/?p=3048Fëadraug wrote:El tebeo favorito de… Usagi Yojimbo
Lun 20 Nov 2006
Niños y niñas tortenses. Por fin es lunes, y aquí está la sección favorita de toda la parroquia (porque es sabido que Es la hora de siesta!!!… no interesa a nadie). Así, hoy en El tebeo favorito de… me enorgullezco de presentar a uno de tantos blogueros cuasi-anónimos de los que pueblan Tebelogs. Se trata de Fëadraug (Draug para acortar), autor del blog La guarida de Sekhmet que, aunque no esté totalmente dedicado al cómic, no pierde la oportunidad de hablar de tebeos… aunque sea para promocionar su propio webcómic: Las paridas de la guarida. Ya sabéis, obligatorio visitar estas dos interesantes direcciones.
Y sin más dilación, CON TODOS USTEDES… FËADRAUG:
No miento si digo que, desde pequeño, me ha llamado mucho la atención la historia japonesa, especialmente la era Tokugawa. Ya sabéis, todo el rollo de los samurais, los señores feudales… nunca supe el porqué, tal vez porque de siempre Japón me ha parecido “otro mundo” en muchos sentidos.
También, como muchos chavales, me tragaba la serie aquella antigua de las Tortugas Ninja. Curiosamente, vi una vez entre las figuras de la serie la de un conejo samurai… y más tarde vi en la serie a ese conejo, a ese tal Usagi Yojimbo…
… y no fue hasta, años más tarde y ya en el instituto cuando supe que ese conejo, Miyamoto Usagi, tenía su propia colección de cómics y que su origen no tenía nada que ver con aquellos quelonios.
Fue el tomo de Segadora el que me abrió al mundo que Stan Sakai había creado basándose en el Japón feudal. Muchos dicen que no es el más adecuado para empezar, porque está muy avanzado en la historia, pero realmente he de decir que, aun siendo ignorante del resto de historias de Usagi y compañía, ése se había convertido en el mejor cómic que había leído jamás… y aún sigue en ese puesto. Ahí había animales antropomórficos (los “furries” que más de uno teme y desprecia) y muchos se habrían echado hacia atrás diciendo “¡Argh, una historia con animalitos!”, pero leías sus diálogos, observabas sus acciones y te parecían más humanos que los propios seres humanos. Te quitabas de encima cualquier prejuicio y disfrutabas ese cómic. Te daba igual si eran humanos, animales o extraterrestres. Aquella historia te atrapaba.
En aquel tomo, Segadora, además, Stan Sakai demostraba sus habilidades no sólo como dibujante, sino también como guionista, con su visión del mito de la creación nipón y de la leyenda de la espada Kusanagi no Tsurugi. Sakai mezclaba leyenda con realidad en su peculiar Japón del siglo XVII, sin que nada chirriara. Una historia con grandes personajes, como el propio Usagi, el cazarrecompensas Gennosuke, la dama Tomoe o el “enviado divino” Jei. Eran personajes que te atrapaban, todos ellos protagonistas de una gran historia de conspiraciones en la sombra y leyendas que se vuelven realidad. Un trabajo impecable, sin lugar a dudas.
Aquel cómic me había atrapado de forma que ningún otro que había leído había conseguido. Me había transportado al siglo XVII japonés, donde conejos, rinocerontes, perros, gatos, pandas eran los protagonistas de una historia sublime.
Y como ya dije, a partir de aquí comencé a buscar más sobre el conejo ronin que vaga en su camino del guerrero tras la muerte de su señor Mifune. Pronto viví las primeras andanzas del ronin de orejas largas, observando la evolución del dibujo de Sakai, que dejaba los personajes rechonchos pasando a otros más estilizados, un dibujo siempre dinámico y con fuerza, un dibujo que maduraba junto a los personajes. A ello se añadían historias que iban de lo curioso y desenfadado a grandes sagas que rozan (e incluso alcanzan) lo épico.
Con todo ello, había pasado de haber conseguido un tomo de Usagi Yojimbo por simple curiosidad a aupar a este cómic como mi favorito.
Algo que me sorprendía y me sigue sorprendiendo es la forma en que Stan Sakai narra sus historias, historias por norma general autoconclusivas (si bien cuenta con sagas bastantes largas también), con un ritmo narrativo realmente conseguido y sobre todo haciendo referencia e incluso mostrando momentos históricos y/o mitológicos y ofreciendo datos culturales del Japón de la época, de una forma realmente exquisita. Lo mismo se puede estar hablando de la batalla de Dan-no-Ura como sobre la forma en que se fabricaban cometas artesanales en la época, todo con un gran cuidado del detalle, sea la historia que sea. No en vano, Usagi Yojimbo tiene un nivel de documentación bastante notable en lo que a ambientación e historias se refiere. También es verdad que Sakai bebe mucho de las películas antiguas de samurais o de cómics como Lobo solitario y su cachorro, cuya influencia a veces es notable (e incluso tiene una historia-homenaje a este manga: Cabra solitaria y su hijo).
Realmente, Stan Sakai siempre sabe cómo meterte en la historia. Y reconozco que, gracias a algunas de esas historias, mi interés en aquella época del Japón aumentó, aunque esa época no era precisamente tan bonita como un podía imaginar, algo que Usagi Yojimbo refleja sin trampa ni cartón.
El elenco de personajes de Usagi Yojimbo es amplio, pero ningún personaje con cierta importancia es desaprovechado en absoluto. Nombrarlos a todos sería una tarea titánica, así que con hablar de algunos de ellos estaré satisfecho. Tenemos muchos personajes para elegir, todos ellos muy trabajados: el rinoceronte cazarrecompensas Gennosuke, bastante materialista pero en el fondo muy buen amigo de Usagi; la samurai-ko Tomoe, leal a su señor y todo un ejemplo de las virtudes samurai; el temible Jei, de mirada demoníaca y voz de ultratumba, autoproclamado (¿o no?) enviado de los dioses; el cerdo espadachín ciego Zato-Ino (basado obviamente en Zatoichi), que se guía por el olfato; a la artista callejera y ratera Kitsune; al monje bonzo, antiguamente samurai, Sanshobo; la gata Chizu, líder de los ninja Neko; la pequeña Kyoko, una niña a la que Jei protege ya que la considera pura; el inspector Ishida…
Pero de todos ellos destaca, cómo no, el propio Miyamoto Usagi. Usagi es el protagonista (aunque hay varias historias donde Usagi no sale ni es mencionado), pero no es un ser invencible. No tenemos un superhéroe ni un maestro espadachín, sólo tenemos a un hombre (bueno, conejo). No siempre ganará, no todo saldrá bien, pero siempre aprenderá algo nuevo en la vida durante su peregrinaje del guerrero y seguirá hacia delante, enseñando incluso las lecciones que él ha aprendido a otras personas. El alumno del extraño maestro Katsuichi, fiel servidor del señor Mifune y marcado con una cicatriz sobre su ojo izquierdo, Usagi es uno de los personajes más carismáticos del mundo del cómic, sin duda, un ronin de gran nobleza en busca de su propia Iluminación.
Definitivamente, Usagi Yojimbo me sigue pareciendo, a día de hoy, el mejor cómic que he leído en mi vida. Dentro de su aparente sencillez, nos muestra grandes historias y personajes y consigue introducir al lector en la época que nos retrata Sakai. Una joya que podemos disfrutar en nuestro país gracias a Planeta, aunque en Estados Unidos ya van muy avanzados y aún queda mucho que ver del ronin de orejas largas. Pero mientras disfrute tal y como lo he estado haciendo desde que descubrí Segadora, me sentiré más que satisfecho.